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diumenge, 27 de gener del 2013

Ermitans digitals

Alguns menors amb una addicció molt acusada arriben a renunciar al món exterior

"És la meva vida, deixeu-me! No necessito res més!" Per la punyent passió amb què va ressonar la frase podria esperar-se que fos una apologia desesperada de la persona estimada. No obstant, el destinatari d'aquesta declaració d'amor tan vehement no es va ni immutar. No perquè el sentiment no fos correspost. És que, simplement, el destinatari d'aquesta passió era un ordinador. Amb una immensa cara d'estupefacció van sentir la frase els pares del Gerard, nom figurat d'un noi de Tarragona, en una escena de la qual també va ser testimoni Sergi Banús, psicòleg clínic infantil i juvenil i promotor de Psicodiagnosi, web d'assessorament per a pares i educadors. «Era un cas greu, es passava el dia sencer a casa, connectat a internet», recorda Banús. I això que era un bon estudiant, fins al punt que els professors li van aprovar l'últim trimestre al considerar que era un «alumne amb recursos» i tan sols passava per una mala ratxa. Però no era així.

Ciberamics
Cada cas és un món en una patologia que sovint es presenta com un efecte comòrbid, però en general es donen dos patrons, antagònics, de comportament. Uns són molt extravertits, amb una ànsia per augmentar el seu cercle de ciberamics, adquirir notorietat i projectar una imatge ideal d'ells mateixos. Altres són tímids, «amb dificultats en les relacions socials», que aprofiten la xarxa per buscar un «refugi» a la seva mida, explica Javier Goti, psiquiatre de l'Hospital Clínic. D'una manera o de l'altra, a vegades hi ha casos com el de L. M., una catalana de 17 anys que va anar distorsionant el seu horari vital, i dedicava més de vuit hores diàries a la xarxa, es negava a sortir de casa, dormia de dia i es connectava de nit. «Salvant les distàncies, aquests casos recorden els hikikomori, els adolescents japonesos que, fastiguejats de la pressió exterior, es reclouen en el seu dormitori», afirma Banús. Situacions més extremes que les pitjors registrades aquí, però amb un nexe comú: els joves nipons i els ermitans digitals d'occident comparteixen la frustració que els porta a l'aïllament i la renúncia a la vida social, amb les tecnologies com l'única companyia amb la qual estan a gust. «Si em deixeu sense internet, em tiraré pel balcó», va arribar a amenaçar A. A., de 16 anys, als seus pares, recorda Banús a tall d'exemple.

Com en les altres addiccions, el primer pas és el més complicat: acceptar la patologia. Amb l'agreujant que qui ho ha d'assumir és un jove, amb una percepció de la realitat moltes vegades allunyada del rigor d'un adult. No obstant, és possible que per la gravetat de determinats casos alguns nois prenen la iniciativa. «Una vegada va venir a la consulta un noi enganxat a videojocs on line, amb pics de fins a 24 hores. Però no és habitual. Solen arribar arrossegats pels pares», explica Susana Jiménez, cap de la unitat de joc patològic de l'Hospital de Bellvitge. Per prevenir aquests casos, la iniciativa ha de partir dels adults, recorda Jiménez: «A vegades es compra un mòbil a un fill sense estar convençut que sigui convenient, però si tots els nens de classe el tenen, el meu no serà el raret». Juanma Romero, fundador de la web Adicciones Digitales, també suggereix cautela amb un cas pràctic. «Un pare em va preguntar què havia de fer perquè el seu fill de 7 anys no estigués tot el dia enganxat a la tauleta que li havia regalat per Reis. Òbviament -assegura Romero-, aquesta pregunta se l'hauria d'haver fet una mica abans».

Víctor Vargas Llamas
20/01/2013

dimarts, 2 de novembre del 2010

Internet és un mitjà molt adictiu perque la recompensa és immediata

Las psicólogas: Vega González, Laura Merino y Margarita Cano, del centro de Atención e Investigación de Socioadicciones alertan del incremento de las ciberadicciones


Con la aparición y el uso de internet también han llegado nuevas patologías. Los expertos señalan que las ciberadicciones van en aumento. Según algunas investigaciones, el 7% de los adolescentes de Catalunya ya sufre adicción a internet y en concreto a los juegos on line. ¿Qué se puede hacer para detectar este tipo de adicciones? ¿Dónde acudir cuando una persona está enganchada a las redes sociales? Son algunas cuestiones que aborda el libro ‘Las e-adicciones. Dependencias en la era digital: ciberjuego, cibersexo, comunidades y redes sociales’ (Editorial Nexus Médica), escrito por las psicólogas del centro de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS) Vega González, Laura Merino y Margarita Cano.

-¿Cómo surge la idea de publicar este libro sobre las ciberadicciones?
- Las ciberadicciones son patologías emergentes y no están todavía reconocidas como tales. Con este libro pretendemos sensibilizar a la gente que realmente son adicciones y se tienen que tener en cuenta. La única diferencia en comparación con las adicciones químicas es que no tienen sustancias pero los efectos son prácticamente los mismos.

-¿Cómo definiríamos una ciberadicción?
- Cuando pierdes totalmente el control sobre una actividad y aún habiendo consecuencias negativas familiares, personales y/o laborales no puedes dejar de hacerlo.

-¿Cuáles son las señales de alarma en el caso de que una persona tenga dependencia digital?
-La primera señal de alarma es la pérdida de control. Otra sería el aislamiento social.

-¿Es fácil de detectar?
- Al ser socialmente aceptadas cuesta muchísimo detectarlas. En el caso de los adolescentes con los juegos on line las familias vienen porque en el colegio han detectado un problema y avisan pero ellos no perciben este problema.

-¿Existe un perfil concreto de persona ciberadicta?
- No hay un perfil único. Por nuestra experiencia, en el caso de los adolescentes están más enganchados a los juegos on line, los hombres y adultos a los juegos de apuestas y cibersexo, y las mujeres más a las redes sociales. También hay que destacar que el adolescente es más propenso a engancharse ya que la adolescencia es un factor de riesgo

-¿Dentro de internet hay algunas herramientas que puedan generar más adicción?
- En general internet es un medio muy adictivo. Es accesible, rápido, anónimo y encuentras todo. Siempre la recompensa es inmediata. Pero especialmente los juegos on line están configurados de tal manera que enganchen.

-¿Por qué?
- Continuamente hay que superar retos y vas subiendo de categoría lo que estimula mucho la autoestima. Por ejemplo, una persona que tiene muchos problemas para interactuar socialmente puede desarrollar un personaje y tener un estatus dentro de la comunidad. Además siempre hay alguien con quien puedes jugar las 24 horas al día.

-¿En el caso de las redes sociales qué capacidad de adicción pueden tener?
- En las redes sociales la recompensa también es inmediata y además está la sensación de interacción lo que hace que también puedan causar adicción.

-¿Han detectado casos de gente que tiene adicción a las redes sociales?
- Todavía no hemos recibido ningún caso de redes sociales pero seguro que hay mucha gente enganchada. Esperamos que familias y colegios empiecen a quejarse de que realmente ya hay un problema.

-¿Las ciberadicciones van en aumento?
- Los casos de ciberadicción se están incrementando progresivamente. Hay muchos más casos pero también ha aumentado la conciencia del problema.

-¿Cuántos casos pueden llegar a su centro?
- En un años más de un centenar.

-¿Qué consecuencias pueden tener las adicciones a internet?
- Jóvenes que no siguen el ritmo escolar, no se incorporan al trabajo y permanecen en casa aislados completamente. Con los adultos el aislamiento total.

-¿Cuando se detecta una adicción qué se puede hacer?
-Poner límites de tiempo. Los padres tienen que poner a sus hijos una limitación de tiempo y buscar conductas alternativas. Esto no quiere decir que no se puede estar un tiempo en internet pero no únicamente.

- Por ejemplo…
- Un juego on line con apuestas sí que habría que hacer una limitación total pero eso no quiere decir que a lo mejor se pueda hacer otras cosas con el ordenador.

-¿Qué otros consejos daría a los padres?
- Fomentar la comunicación y que el ordenador esté en una sala común. Si no es posible porque muchas veces no hay más habitaciones se recomienda ponerlo de una manera estratégica para que los padres puedan ejercer un control aunque sea visual.

-¿Qué otras medidas preventivas se pueden llevar a cabo?
- La medida preventiva tendría que ser la educación desde pequeño. Pero si se intenta limitar el acceso a internet y no se consigue el siguiente paso es ir a un profesional de la salud.

-En el caso de que una persona tenga que ser tratada, ¿cuánto tiempo dura el tratamiento?
-Un tratamiento suele durar entre 12 y 18 meses y se somete al paciente a un reaprendizaje sobre internet. Las nuevas tecnologías las tienen que usar, entre otras cosas porque son positivas, pero el problema está cuando se pierde el control.

-¿El hecho de estar muchas horas delante del ordenador por motivos laborales se puede considerar una ciberadicción?
-No es cuestión de horas sino de que te invalide. Si tú dejas de hacer cosas por estar en el ordenador tienes un problema. Hay mucha gente que trabaja con el ordenador todo el día y luego tiene su vida familiar, social y laboral.

Per Jesús Sancho
Entrevista a La Vanguardia


Entrevista més extensa a la radio sobre les e-adiccions.